Visitas y recuerdos
September 25th, 2007
Recuerdo que durante algunos veranos, cuando era adolescente, en Barcelona, iba a visitar a mi tÃo. El habÃa decidido alquilar un apartamento en esa ciudad y ya tenÃa bastante tiempo viviendo ahÃ. Casi desde que recuerdo. En realidad, antes vivÃa en mi casa, con mis padres, mis hermanos y yo, pero eso fue sólo un par de años y luego se mudó. Trabajaba como agente inmobiliario, y siempre le agradó vivir en un apartamento, porque no se terminaba de adecuar a la idea de vivir en una casa en la que todos los que compartÃan el techo eran familia. No detestaba a la familia, pero le gustaba algo más de privacidad. PreferÃa el cierto anonimato que concede vivir en un edificio, en el que es muy probable que no llegue a conocer a todos de la misma manera, y que ellos no lo lleguen a conocer del todo a él.
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En todo caso, ya tenÃa viviendo ahà varios años -más de siete, si contaba este que acababa de empezar-, y eso era un logro para él, pues según me refieren mis otros tÃos y mis hermanos mayores, él jamás se quedó a vivir en un inmobiliario por más de un año cuando era joven. Al parecer estaba volviéndose más sedentario, sÃntoma de que tal vez se sentÃa más maduro y con mayores planes a largo plazo, para lo cual necesitaba la seguridad de mantenerse en un solo lugar durante el tiempo que le fuera a tomar lo que sea que él haya planeado.
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Bueno, yo lo visitaba, y cuando llegaba a su casa siempre dejaba de trabajar para que saliéramos a conocer la ciudad. En realidad todos los años me seguÃa diciendo eso, a pesar de que yo habÃa conocido la ciudad mucho antes de que él haya ido a vivir por allá. Ya la conocÃa, pues siempre, a mis padres, les gustó viajar conociendo distintos lugares del paÃs y Barcelona fue uno de los lugares que yo habÃa visitado desde muy niño. Aunque jamás se lo dije a mi tÃo, pues la primera vez que lo visité, me llevó por todos lados, muy feliz de que pudiera conocer su ciudad. Yo lo veÃa tan alegre en esas ocasiones que no le dije nada, y con el paso de las visitas, era más difÃcil decÃrselo, de manera que lo mantuve en secreto.
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Esta es la última vez que lo visito. No porque ninguno de los dos ya no quiera, sino por cuestiones de trabajo. Él se va a trabajar a Francia, por lo que estará más lejos, y yo por mi lado, tomaré un avión, pero en dirección contraria: iré a estudiar a México. Lo más probable es que durante alguna celebración, nos volvamos a ver en casa de mis padres, ya que ese es el núcleo de reunión de la familia. Ahà podremos recordar cuando yo era niño y él nos llevaba, a mà y a mis hermanos, a jugar al parque o a ver un partido al estadio, todos con la camiseta de nuestros equipos favoritos, aunque no jugaran ese dÃa. De seguro nos volveremos a ver; tal vez lo visite en su nuevo apartamento, o él a mà en el mÃo.

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