MAS RESPETO CON LA ABUELA

September 13th, 2007

¿Qué pasa cuando la visita no se va? Todos hemos pasado por esta situación, bastante embarazosa por cierto. Si la visita que llega hasta nuestro inmobiliario no tiene un sentido fino de la prudencia y la mesura, tenemos que ser nosotros los que la inviten a retirarse, pero ¿cómo hacer esto de la mejor manera? La idea es que la otra parte no se sienta ofendida ni nosotros caer en la grosería. La verdad es que no hay ninguna regla general ni consejo práctico, aunque….

Hará medio año me tocó pasar por esta particular situación cuando una pareja de amigos fue a visitarnos de improviso y sin previa llamada, digo visitarnos porque la pareja de amigos en cuestión, también goza de las simpatía de toda mi familia, claro, es que la ventaja del resto de mi familia es que ellos se pueden retirar o transitar libremente por el inmobiliario mientras soy yo el que tiene que hacerla de Ricardo Montalbán y darles la bienvenida al inmobiliario de la fantasía. La pareja a la que hago referencia es casada pero no tiene hijos, a diferencia mío que sí tengo un pequeño niño de cuatro años y a quién no se cansan de alabar y de mimar y de pedirme una serie de consejos o de formularme una batería de preguntas acerca de cómo criar a un niño, es gracioso pero a veces me hacen sentir como si yo fuese un psicólogo o mínimo un consejero de hogar.

En esas charlas nos pasamos horas, con almuerzo incluido, narrando desde el momento de la decisión mía por tener hijos y llegando hasta la actualidad en lo que respecta a sus cuidados básicos y la elección de su educación y hasta de su pediatra. Lo increíble es que no sé de donde sacan tantas preguntas, creo que las copian de alguna página web o de algún programa para bebés, de esos que pululan en la televisión por cable. La última visita a la que hago referencia pasaron cerca de cinco horas, con este servidor, las dos primeras horas bien, la tercera también compartiendo el almuerzo con el resto de mi familia, la siguiente media hora una acostumbrada sobre mesa y después lo lógico era que se despidieran para yo poder irme a ver el fútbol que tanto me gusta. Pero no sucedió así. Ustedes pensarán que quedaba ala alternativa de decirle al representante masculino de la pareja que me visitaba, que me acompañase a ver el fútbol, pero para mi desgracia al señor no le gusta el fútbol y prefiere los cuestionarios largos. No me quedaba nada por hacer más que rezar para que se presentase una emergencia o que ocurriera algún desastre natural de proporciones ya que la pareja en cuestión no mostraba signos de aburrimiento a diferencia mía.

De pronto se me prendió el foquito y recordé uno de aquellos ancestrales trucos que a manera de sentencia, utilizando el dedo índice, me decía mi abuela años antes de fallecer. La nona me decía que cuando uno tiene una visita rebelde en casa, refiriéndose a las visitas que se quedan enclavadas en el sofá, lo que debe de hacer es excusarse un momento y retirarse a la puerta más próxima que se tenga y ahí recargar una escoba sobre la misma puerta pero posicionándola de cabeza, es decir con el mango sirviendo de base, para luego volver hasta el lugar donde se encuentra nuestra visita. Según mi abuela, este era un truco infalible y las visitas al poco se marchaban. ¿Inverosímil? Sí. ¿Folclórico? Sí. ¿Estúpido? Sí ¿Funcionó? Si. En menos de cinco minutos la visita procedía a despedirse y retirarse.

Más respeto con la abuela

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