LA HABITACION DEL BEBE

August 30th, 2007

Si es que es el caso que nosotros diseñemos nuestro propio inmobiliario, en coordinación con un ingeniero o arquitecto obviamente, debemos trabajar siempre en base a proyecciones. Una cosa es la situación que estamos viviendo en estos momentos y quizá sea muy distinta a la que nos espere en un futuro cercano. Seguramente nos vamos a casar o de repente simplemente conviviremos pero ya eso representa un escenario distinto. Ni que decir si llegamos a tener hijos. Sería muy conveniente ponernos en esos casos y en base a eso comenzar los trabajos primero en planos y luego pasar a la etapa de la edificación propiamente dicha. Pongámonos en el caso de que vayamos a tener hijos. Soy de la idea de que el cuarto del infante quede no tan cerca de la ubicación del cuarto de la pareja ya que el niño en algún momento crecerá y esto, créanme, resta privacidad tremendamente ala intimidad de la pareja, la relación incluso puede tomar un rumbo equivocado merced a esta situación.

 

            Uno puede pensar y decir que el niño debe estar cerca al cuarto de la pareja para cualquier emergencia o necesidad de éste y es un razonamiento muy válido pero ahí ya existe la tentación de estar acudiendo a cada minuto al cuarto del infante a ver si está arropado, si tiene hambre o si hay que cambiarle los pañales. Según los expertos esto puede trastocar la relación normal que debe existir entre padres e hijos. Por una parte los padres van creando un manto de sobreprotección sobre el menor, asfixiándolo con sus cuidados, esta conducta con el correr del tiempo pasa a ser digamos normal y lo peor viene cuando se extiende hacia la adolescencia en que el tenor del trato de los padres hacia el hijo debe ser evidentemente distinto. Ningún adolescente encaja, de buena gana, que estén sobre él literalmente abrumándolo con toda clase de advertencias y consejos. Ni hablar. La comunicación debe ser de tipo amical como si se hablara con un contemporáneo.

 

            Por otra parte y ahora desde la óptica del recién nacido, se fomenta en él una relación de dependencia muy marcada pudiendo conducir esto en muchos casos a lo que se llama una conducta manipuladora. Es bastante obvio. Si un niño llora e inmediatamente advierte que uno acude en su auxilio se dará cuenta que es una recompensa a su conducta. Quizá no lo haga con un raciocinio impulsado por la malicia pero si lo hará a nivel subconsciente. Puede que realmente se trate de una necesidad o en otros casos de un simple capricho, pero el problema se verá también en el futuro cercano cuando le toque ser niño y adolescente pensante y con secuencia lógica de ideas, aplicará el modelo que siempre le funcionó y tratará de condicionar a sus padres en su favor.

 

            Al respecto los futuros padres deben estar muy atentos y saber diferenciar los llantos del bebé y saber cuando acudir y cuando no. Lo mejor será desde recién nacidos acostumbrarlos a que tengan un mismo horario de comidas y de sueño y aunque parezca mentira, eso podemos empezar a hacerlo desde que hacemos la distribución de las habitaciones de nuestro inmobiliario.

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