Un día saliendo del trabajo me di con la gran sorpresa de que me esperaba a la salida una amiga con la cual había compartido mis años de juventud, en el colegio y también algunos años en la universidad. Me llenó más que nada de curiosidad el haberla visto sentada en la banca que estaba frente al parque del edificio en el que estaba mi oficina. Cuando me acerqué a ella nos saludamos como dos amigos que no se veían hace mucho tiempo, pues eso éramos.

 

Me dijo que había llegado hasta mí preguntando a otros amigos de la adolescencia, y que lo había hecho básicamente porque quería reencontrarse con algunas personas de la época de estudios, porque iba a vivir otra vez en Madrid, y quería empezar a mantener otra vez contacto con las personas que no veía hace mucos años. Además me preguntó si no conocía a alguien quien pudiera rentarle o venderle un apartamento, pues en ese momento estaba viviendo con una amiga, pero no tenía mucho espacio pues era casada y tenía un hijo, por lo que mi amiga deseaba un espacio en el cual pudiera estar ella sola, sin tener que incomodar a ninguna otra persona.

 

Pues mi respuesta fue muy grata e inesperada para ella. Como yo trabajo de agente inmobiliario tenía muchos contactos en ese sector y le podía conseguir de inmediato un lugar en el cual ella pudiera empezar a vivir. Pues sus planes eran quedarse ahora sí permanentemente en la ciudad sin moverse para nada de España, y quedarse en ese apartamento. Es decir no se iría ya a menos que surgiera algo de último minuto. Pues hasta entonces siempre se había mantenido viajando a diversos lugares de Europa conociendo lugares y personas nuevas, sin quedarse en un solo sitio por mucho tiempo. 

 

Bien, inmediatamente empezamos a ver los posibles apartamentos que ella podría conseguir. En realidad lo que ella quería era uno que esté bastante cerca del centro de la ciudad pues siempre había vivido en los alrededores y ahora quería cambiar eso. Por lo cual tuvimos que centrarnos en las personas que conocía y que tenían un apartamento disponible por esa zona. Aunque no eran muchos los que había en ese caso, pero finalmente llegamos a un inmueble que le gustó bastante a mi amiga y que además estaba a un precio accesible para ella. El dueño le dijo que se lo podía alquilar y que si decidía mantenerse más tiempo en él podían llegar a un arreglo de venta muy pronto que le beneficie a ambos.

 

Fue así como ella consiguió su apartamento. Ahora cada semana nos reunimos algunos amigos del colegio y de la universidad a recordar los viejos tiempos. A veces salimos a algún lugar de la ciudad, y otras veces nos quedamos en el apartamento de alguno de nosotros, pero siempre pasamos un buen rato en el lugar en el que estemos. Esa visita hizo que nos diéramos cuenta que había que tomarnos un tiempo para empezar a recordar lo vivido, y reunir otra vez todos nuestros buenos recuerdos de antaño.

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