Edificando la ayuda

October 1st, 2007

Mientras leía en el diario cómo iban los nuevos movimientos en las tendencias del mercado de los inmuebles, pues yo andaba en busca de un apartamento, mi amiga me hizo notar una noticia que se me había pasado desapercibida, pero que me llevó a pensar mucho. Se trataba de que España iba a destinar cuarenta millones de dólares para ayudar a las zonas devastadas por el terremoto del pasado 15 de agosto en Perú. Definitivamente la ayuda me parecía buena, pues un gobierno mostraba su solidaridad y su inmenso sentido de humanidad hacia otro, que se encontraba en otro continente. Aunque la relaciones entre Perú y España son buenas, y los une, por ejemplo, vínculos muy fuertes como el compartir el mismo idioma, la ayuda que se destina hoy a este país, pudo haber sido para cualquier otro país que haya sufrido una catástrofe de semejantes dimensiones como la acaecida hace más de un mes en Perú, en la que la destrucción de ciudades enteras, y la pérdida de gran cantidad de vidas fue la consecuencia del movimiento telúrico de la tierra.

 

Ahora pensaba en toda esa gente que se encontraba sin casas, sin lugar donde vivir, donde dormir, donde cocinar, o simplemente donde pasar tiempo con su familia. De seguro el sufrimiento que tenían era muy grande y no se solucionaría sólo con el dinero. Tendrían que pasar algún tiempo para que se puedan sentir mejor al volver a ver esas calles que antes caminaban y que ya no existen más hoy. Sin embargo la ayuda se edificaba como un componente de tranquilidad para avanzar más rápido hacia la reconstrucción de esa zona del sur del Perú, que sufrió la mayoría de los daños durante el sismo de gran intensidad. Todo ello se constituye como una contribución para favorecer a establecer vínculos más fuertes aún, entre ambos países, los cuales puedan llegar a enlazarse todavía más en el futuro.

 

Yo seguía meditando en aquellos que no tenían hogar, mientras que yo andaba tras el intento de alquilar un apartamento para irme a vivir con mis compañeros de estudio para hacer más fácil nuestra ida y vuelta a la universidad, pues buscábamos un apartamento que se encuentre cerca de ella. Me quedé observando el periódico y entre la noticia de la ayuda a Perú y las noticias inmobiliarias, cerré el diario y me acosté en mi cama a pensar con tranquilidad. En realidad ya no quería seguir buscando en el diario, por hoy, los precios de los inmuebles que podría adquirir. Más bien quería descansar de ello, pues hasta ahora sólo yo había realizado la búsqueda y mis compañeros no, por lo que les iba a dejar la tarea a ellos. Además mientras que yo hacía eso, muchos otros, en un país distante, ni siquiera se preocupaban de precios, pues no tenían ni el dinero para un inmueble, ni la preocupación de encontrar una casa que les guste, sólo deseaban un lugar para cobijarse, para abrigarse y encontrar en el otro alguien que pueda ayudarlos a pasar el mal momento que habían vivido.

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