Dulces sueños Alejandra (en mi apartamento, algún dÃa)
January 4th, 2008
La idea de encontrar un apartamento que cumpla con las expectativas siempre sobre entiende conceptos como comodidad, seguridad, estilo, tranquilidad y todo eso, pero también puede significar buena compañÃa. No estoy diciendo que una mujer hermosa sea el último punto de obsequio especial por la agencia inmobiliaria, no; a lo que me refiero es que siempre una vecina bonita alegra la estancia.
Algo parecido me sucedió en los tres meses que alquilé un apartamento en la ciudad de Barcelona, estuve allà ese tiempo por razones de trabajo y recuerdo que el apartamento como la calle era elegante y tranquilo, recuerdo que la primera vez que la vi fue una mañana que salÃa presuroso camino al ascensor, me habÃa quedado dormido por estar viendo la televisión hasta tarde la noche anterior y estaba como veinte minutos tarde. Eran casi las ocho y a la llegar a la puerta del ascensor mis ojos se descompusieron con su belleza por primera vez. Llevaba ropa deportiva, el cabello largo y ondulado lo llevaba anudado y dejaba ver por completo su hermoso y fino rostro. Esperaba el ascensor igual que yo, era alta y tenia la cinturita de lápiz, un cuerpo hermoso que la ropa ceñida de hacer deporte permitÃa mostrar sin problemas.
Entramos al ascensor, la saludè cordialmente, no respondió, solo una sonrisa segundos después me harÃa pensar que era una forma suya de responder a mi saludo. El silencio nos llenó el ambiente hasta el primer piso, Alejandra, me llamo Alejandra, me dijo, no seas tÃmido. Y se fue
Los dÃas siguientes andaba mas en los pasadizos que en mi apartamento intentando encontrarme nuevamente con ella, pero nada. No podÃa dejar de pensar en ella, hace poco habÃa visto una pelÃcula donde un chico algo rebelde conoce a su nueva vecina, una chica aparentemente tranquila que luego se verÃa, trabajaba haciendo pelÃculas para adultos, eso no era lo que me imaginaba de Alejandra, pero me entusiasmaba la idea de volver a verla
Y la vi luego de una semana de intensa búsqueda y averiguaciones del número de su apartamento. Era preciosa, siempre sonriente y coqueta, parecÃa inalcanzable y el aroma de su fragancia me diluÃa totalmente. Logré con mucho afán  que me aceptara una invitación a comer, conversamos mucho, nos miramos mucho y el vino  asfixio mi timidez por unas horas. Siempre habÃa escuchado esas historias de la vecina bonita, casi una fantasÃa en la mayorÃa de los hombres, tener una aventura amorosa con la vecina de al lado, me pasaba esa idea por la cabeza en cada copa de vino que terminábamos y se aferraba más a mi suerte en cada copa que iniciábamos.
Alejandra se dedicaba a la venta de propiedades, era agente de ventas de una reconocida inmobiliaria en España, y estaba residiendo en Barcelona por unos meses, normalmente vivÃa en Madrid. HabÃamos bebido ya lo suficiente cuando le ofrecà irnos a mi apartamento, ella aceptó y nos fuimos.
Al entrar le servà otra copa de vino, nos pusimos a charlar más, de pronto una llamada a mi celular interrumpió mi noche soñada, tuve que atender porque era de trabajo. Estuve hablando alrededor de quince minutos por el celular a pesar de hacer todo lo posible por cortar en el menor tiempo posible la llamada. Demoré mucho, al salir a la sala no la encontré, habÃa dejado una nota que decÃa: me voy a dormir, dulces sueños. Nunca mà s la volvà a ver, cuando pregunté en recepción me dijeron que habÃa dejado dicho que volverÃa en unos meses, yo tuve que dejar Barcelona y no he sabido de ella hasta el dÃa de hoy. Y ese sueño se me volvió pesadilla.
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January 4th, 2008 at 6:47 pm
los apartamentos puueden ser niditos de amor muy entrenidos si se sabe llevarlos.